Echando un vistazo a nuestra biblioteca infantil y juvenil, apareció este cuento de portada brillante e ilustraciones rebuscadas. Y digo “apareció” porque, de repente, no recordé haberlo comprado, ni mucho menos haberlo leído a mi hijo anteriormente.

Tal vez la fórmula de este doctor hace aparecer libros, ¿o de qué fórmula se tratará?

Cuando le pregunté a mi hijo si había leído ese cuento antes, él me respondió que seguro que sí, pero no se acordaba. ¿Así que por qué no darle una segunda lectura? Gracias a esto pude redescubrir a través de Pablo, uno de los personajes principales, el placer por todas esas pequeñas cosas que llenan la vida de los niños, sobre todo, el placer por jugar.

Pablo de adulto es conocido como el Dr. Funes, y en esto tiene que ver la famosa fórmula. Te adelanto que Pablo es un niño y un adulto al mismo tiempo, pero no te voy a contar más detalles aquí.  

La historia es imposible, irreal, breve y muy divertida. Después de releerlo, se lo volví a contar a mi hijo, quien es hoy día mi adolescente favorito, y él me dijo que sí, que la recordaba un poco. Yo empecé a ahondar en los detalles, pero él insistió en que le ahorrara la versión larga y que mejor le contara rápido de qué trataba y cómo acababa. Al final no tuve más remedio que agregarle un montón de detalles, ¡no pude evitarlo! Y al igual que la primera vez, mi hijo se enganchó con todas las travesuras que hacen Pablo y su amigo Martín con la ayuda de Pablo adulto. Lo sé, esto debe sonar confuso, pero no revelaré más detalles del relato, sólo que Martín es el otro niño y personaje principal de la historia. Tal vez una última cosita, en el cuento Pablo se hospeda en casa de Martín por varios días, y lo demás… ¡ya te tocará leerlo!

Después de comentar nuevamente la historia con mi hijo, me quedó claro que mi adolescente gozaría tanto como Martín, el poder tener a Pablo hospedado en casa por una larga temporada.

Por último, cuando leas esta historia junto con tus peques, te sugiero que la acompañen de un sabroso brebaje.

Como siempre, te dejo por aquí la referencia bibliográfica: Martín Blasco, La fórmula del Dr. Funes, ilustr. Pablo Tambuscio (Fondo de Cultura Económica, 2013).